Profesor Nub era un viejo conocido de Capitanía Militar, en cuyo destino, no sabemos por qué demontres, efectuaba labores de psiquiatría (realmente era licenciado por La Facultad), pero también tareas exorcísticas (no había recibido el magisterio de esa orden menor), faenas de policía militar ( a pesar de no tener el curso y de ser teniente coronel en la reserva), funciones de talleres de alfarería para distraer el tiempo en verano de quienes quedaban relegados a asuntos de intendencia militar y por último, tocaba la armónica en la torre de La Iglesia Castrense, Santo Domingo.
Sin embargo, el auténtico hito de Monsú Nub (como era conocido familiarmente por suboficiales y también la alta oficialidad), fue solucionar el misterio del sonido dentro de la estatua castrense ecuestre del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, cuando ya estaba fuera de los jardines del claustro, en almacén logístico.
Le llamaron porque nadie sabía cómo acometer el estudio del "zumzum" que se extendía por todo el conjunto escultórico. Utilizaron incluso viejos artilugios de rayos x, y otros más secretos. Pero el resultado del análisis fue:
"Cero Patatero"
El Ínclito Señor Nub le dijo al teniente general que le permitiera dormir una noche a los pies de los cascos del caballo, y que vuecencia no se preocupara de nada más.
Al día siguiente, Nub "El Chiflado" no aparecía por ninguna parte. Y transcurrieron tres noches de la misma manera. Durante ese tiempo, no se volvió a oir ningún anómalo "Zumzum".
A la cuarta noche, se sintió un "zumzum" suave (según relata en las novedades el cabo primero de guardia)y le pareció –¡sólo intuido con sensación de déjà vu!– atender al vuelo de un hombrecillo de siete centímetros, mezcla de élitro, luciérnaga, cocuyo, verme y pseudosilfidascamiento pertrechado por seis alitas en la espalda (como el papel de arroz de los librillos de liar porros de costo legionario de Ketama) que le permitían trazar en el éter parábolas alucinatorias (¡hacían zumzum!). Pero a pesar de su falta de consistencia en la observación del suceso castrense, refiere el cabo primero jefe de la guardia, que La Entidad descrita, tenía la cara de Nub "El Demente". Justo al asumir tan desopilante realidad, desapareció El Feérico Elemental por un capitel de los que adornan el claustro. Y, surgió en la mente del citado cabo primero, una palabra, que quizás fue transmitida por galvanizamiento de la atmósfera por el batir de tan delicadas alitas, consistentemente telepáticas:
"D a n d r i o s i l f e t "
El parte de novedades fue transmitido por criptógrafo a la unidad de inteligencia militar del palacio de capitanía y ellos lo refirieron al teniente general.
Éste, confidencialmente, tuvo un encuentro con gente de altas instancias vaticanas en el arzobispado de Valencia y juntos llegaron a la conclusión, de que El Dandriosilfet (mixtura de varón y alígero inconcebible: Ese es su significado semántico, gramático e incluso escolástico)era el causante de la alteración acústica dentro de la estatua ecuestre. Que no permanecería ya en el palacio de capitanía militar, porque había subsumido al muy Retorcido Oficial Superior Ilustrísimo Señor Nub. Pero que el informe castrense, se lo llevaban Ellos al Vaticano para cierta sección secreta cuyo nombre no han reseñado, porque son los únicos que ya conocían por casuística anterior (secular, para mayor enigma)la existencia –¡además con ese nombre!– del Dandriosilfet.
Si le parecía correcto al teniente general, a cambió le proporcionarían un boceto exacto de "Nub Dandriosilfet" elaborado por un pericial capellán de asuntos preternaturales ducho en dibujos psíquicos a través de conductas mediúmnicas.
Por supuesto, el teniente general, bravo mando del ejército en el destino superior de Valencia, bregado en cientos de misiones internacionales, aceptó porque, hoy por hoy, el curso preternatural de Imagos del ejército, era uno de los pocos que no tenía hecho.
Precisamente, ese curso en España, sólo lo tenían dos militares concedidos: Uno era un sargento regimentalista retirado cuyo nombre no ha transcendido ( y cuyo actual último destino se ignora)
Y el otro, por supuesto, el muy valenciano, efectivo, sacrificado, castrense, onírico, divertidísima persona y valiente artillero (se me olvidó explicar que además de psiquiatra por la facultad de Valencia, a qué arma pertenecía),
"Nub El Mistagógico"
Post Scriptum : Aunque hubiera deseado en el ocaso de su carrera militar el teniente general de capitanía, realizar el curso de marras que poseía en su historial Nub El Delirante, no habría podido porque desde instancias superiores "Top Secret" del Cuartel General del Ejército en Madrid, dicen no saber qué cosa es. Que no existe, vamos.
Post Scriptum II : Cuenta "Radio Makuto" –es como se conoce extraoficialmente la transmisión de rumores dentro de La Defensa de España, y con una mezcla entre legendaria e inconcebible–que existe Un tercer Hombre con el curso de Imagos acreditado. Al parecer es un guardia civil desconocido de quien no se sabe impepinablemente nada.
De forma que me he vestido con mi capa aguadera y el tricornio, y he marchado de correrías –como siempre a pie–por las sierras confidenciales de " L u n a A z u r " (¡su nombre propio siempre en heráldica!) Las referidas cordilleras que muestro, son las únicas en las que comparten Cosmos las dos lunas que pueblan el mes caracterizado por esta algazara y tripudio astronómico del día 1 y el 31.
Aquella noche a Sinesio le tocó servicio estático en el acuartelamiento de 22´00 a 06´00 horas. Mal asunto, porque no tenía asistencia de patrulla para mitigar el hastío, la soledad iba a ser completa. Pero sobre todo, es que él era un guardia civil muy supersticioso. Andaba remugando que era la tercera noche de luna creciente y habló con los nueve compañeros restantes pero no consiguió lo que quería. Bueno, luego estaba yo, Críspulo, que todo me importaba un bledo, y cambié con él la atención militar nocturna de ocho horas. Claro, que yo jugaba con trampa: ¡Me encanta estar solitario! Soy irreverente, recién salido de la academia y soberbio.
Sinesio se fue más contento que unas pascuas y fui a hacerle el relevo a José María a las 21´30–el guardia civil que prestaba servicio de armas de 14´00 a 22´00 horas–.
Me llevé la cena guisada por mí en unos platos de los que portamos cuando hacemos maniobras en mitad del monte. Champiñones Strogonoff, Tostadas con ajo y cecina de León y tres naranjas inmensas. Y para beber, leche.
Después, cumplimenté muchísimas diligencias que el sargento había dejado expresamente.
Me dieron las tres de la madrugada.
De pronto, advertí pasos en el piso de arriba.
No le tengo miedo a nada y fui rápido y sin empuñar mi pistola.
Vi venir hacia mí una monja ataviada a la antigua usanza, con un griñón amorrionado extrañísimo y envuelta en una parda luz. Pensé si la leche que había bebido para la cena estaba caducada, porque creo que flotaba y lo que es peor, a ella....¡la seguía otra figura envuelta en una túnica y con un sombrero más raro aún, pero cuyos contornos no conseguí apreciar por más que me fijaba!
Persignándome dije: –¡Ave María!
Se detuvieron ambas.
La primera, que era feísima y tenía anormalmente desarrollados los colmillos, me dijo con su voz distorsionada:
–¿Dónde está Sinesio?
–Libra de servicio, yo le cambié el turno.
Brillaron los ojos de la sor.
–Será en vuestro mundo de soldaditos verdosos.–dijo burlándose de nuestra noble profesión– No libra en el rendez-vous que tenía con nosotras. No esperaba que fuera pusilánime. Quizás lo intuyera.
Di un paso adelante y le dije a esta Hermana:
–¡Deme usted el recado y yo se lo diré! Está a punto de retirarse por edad y no le gusta hacer noches.
Fue la única vez que la vi reír, mientras de los dientes le goteaba una sustancia etérea incolora.
–Y tanto que está a punto de que lo licencie la jefatura de picoletos –insistió todavía desdeñosa y cruel– . . . ¡También La Hora Oscura abre para él la herrumbre de la cancela esmerilada! Es el momento de su muerte.
–¡¿Quéeeee?!!!! . . . . –aullé espantado.–
–Tú verás. Hazle venir. De lo contrario, viajas tú.
Fui a la oficina del sargento y levanté el auricular del teléfono. Marqué. Y tal y como pensaba, no tardó nada en cogerlo.
–Críspulo.
–Sinesio, tienes que venir.
–Ya.
–Pues ¿por qué me peticionaste cambio de turno?
–Voy.
Como vivía dentro del casco urbano, no tardó
Nos vimos en la sala “Guardia de Puertas”.
–Sinesio, arriba hay por lo menos una monjaca espectral que te busca. Y casi me metes en un lío mortal. Y eso que no creo en estas cosas, pero, ¡mira, las he visto y no puedo negarlo!
–Hace décadas, destinado en Bilbao salvé a dos religiosas de un culto casi desaparecido, de un incendio. Les evité un sufrimiento brutal entre llamas en el convento, pero fallecieron poco después en el sanatorio algo más plácidas, no mucho más.. Antes de eso, la más alta, entre estertores me explicó que merecían ambas el castigo del dolor de las llamas, porque ocultas por la pátina del hábito y la salvaguarda de los muros conventuales, llevaban una existencia blasfema y... carnívora....en cierta forma. Pero aún conservaban poderes y aunque ya tenían su justo tratamiento, la redención no había sido completa. Poseían la potestad de lograr que en mi vida trabajara entre mil peligros y camufladamente a los ojos de otros congéneres, sobreviviera siempre. Pero a cambio, más allá del retiro, no iba a gozar de una jubilación divertida y viajera como todos; vendrían a por mí. Y acepté este episodio de aberración.
Subimos al piso de arriba y allí estaban las pájaras ensotanadas tal como las viera la primera vez.
–Sinesio, despídete. Y no hagas morritos, que nuestras miserias se juntaron sin querencia por ninguno de nosotros. No hay en esta región un guardia civil más condecorado que tú, por servicios militares en los que otros habrían muerto a lo largo de tanta veteranía por destinos variados.
Estuve pensándolo, y era verdad. Los antecedentes militares que obraban en poder del sargento de Sinesio, eran curiosos: Admirables, para ser exactos, parecía que tuviera siete vidas como los gatos.
Sinesio se dirigió hacia la primera (la segunda seguía sin materializarse correctamente) y ella le mordió en la yugular. Justo entonces, Sinesio se desdibujó ante mis ojos y se mezcló con la segunda sor y su difuminación. Desaparecieron.
CON MI UNIFORME ONÍRICO BENEMÉRITO⚔️ 🇪🇸, MI AUTORRETRATO LUNAR MMXXVI🌕
¡BUENOS DÍAS MUNDO! 🇪🇸
¡Qué alegría de día, de año y de Luna Llena (en tres días, pero yo, ya la siento)! Y en relación a Nuestro Satélite, estreno la bitácora este día importante de MMXXVI con la celebración Plenilunar que siempre compongo cada mes con mi autorretrato con Tricornio Oficial (¡en esta ocasión concreta!) en uno de mis habituales paisajes sublimes.[¡Y me acompaña Mi Cuervo Mistagógico!]
¡La pasada Luna Llena de hace exactamente una semana, por primera vez, me homenajeó primero Ella a Mí que Yo a Ella (si bien ahora adjuntaré la viñeta que compuse: Yo Nunca fallo al Plenilunio)...
....Llegaron a mi poder los primeros ejemplares perfectamente y sin fallos, de Mi Primera Publicación Novelística en Una Editorial!!!!!!!! Vaya Plenilunio Bien Majo.
El esfuerzo ha sido pírrico buceando desde hace un año entre editoriales a la par que arreglaba con profundo amor esta novela (que en realidad es mi segunda, porque la primera la tengo hecha aunque mecanografiada a Olivetti desde 2008 y aún permanece en el anonimato). La larguísima historia de "cuento" de la composición es magnífica pero demasiado extensa, quizás no sea el momento (he estado estos últimos meses brutalmente ocupado con pormenores de todo tipo al respecto, y ahora estoy sumergido en su promoción y voy a seguir enfrascado en trabajo en tal línea)
Mi novela es una amalgama nada comercial y de las que ya no se estilan. Es la misteriosa narración de la vida de un joven en un "pensionado" militar veterano en el meridión de nuestra amada España en el año de Dios Nuestro Señor de 1983. Es un tipo que no le tiene miedo a nada, y atraviesa por designios de Los Hados La Cancela de la vida rutinaria hacia Lo Inexplicable en el paraje donde se sitúa el edificio. Se nutre el argumento de zozobra, enigma, religión católica, virtudes castrenses, picardía, amistad eterna, loa a Andalucía pero a un lugar maravilloso concreto, pasión por La Guardia Civil, Aventura; y es precisamente la originalidad de estas cualidades mencionadas, lo que me ha dificultado la publicación exponencialmente porque se sale de lo políticamente correcto y de los valores que se propugnan en la sociedad falsa de hoy en día. Referencias literarias también han espantado a los editores: El Bécquer de "Cartas desde Mi Celda", Las Poesías de Espronceda y Luis Ram de Viu, la extrañeza folletinesca y desconocida del decimonónico Pedro Escamilla, La Magnificencia castrense del poeta el Coronel de Infantería de mitad del siglo XX Don Luis López de Anglada y en el lado extranjero, el cuento materialista de terror de Lovecraft y por supuesto Poe, Mi amado Poe, de quien todo lo sé. Es una ficción de una mendaz autobiografía, aturdimiento por charadas antiguas que revientan ante el detective psíquico que es el protagonista a pesar de sentir una profunda vocación soldadesca que le viene de auténtico abolengo militar familiar, y por supuesto y para acabar, es una novelita gótica al estilo clásico, que dicho sea de paso, es mi especialidad escribiendo. En este trance, he inventado ......
....El Gótico Castrense.
Además, mis amados sonetos compuestos para la ocasión entre mi delirio y mi amartelamiento con la labor en la que he puesto El Alma, No faltan, porque aparte de escritor clásico de Miedo, Soy Poeta Macabro.¡Tal es mi curriculum! ¡Y a día de hoy, mi bagaje son dos novelas!
Dejo arriba, debajo de la foto el enlace para comprar la novelita al tiernísimo precio de Diez Eurillos para las personas anónimas que anhelen arriesgarse y leer algo como A L G U A N D R E hayan leído ni soñado leer, extraordinariamente original, único, y sin embargo, alejado literariamente de cualquier lectura consuetudinaria que los escritores normales suelen acometer. Llevo escribiendo desde joven prosa y verso, y a pesar de mi forma atemporal y estilo nada favorecedor para los circuitos y cenáculos culturales, no pienso cambiar.😂😂😂😂😂😂
La portada, contraportada y algunas sorpresas más, son de mi autoría
¡¡¡¡Mi boceto mensual para Honrar a Selene!!!!
Disfruto ahora del trabajo satisfactorio con la recompensa a tantísimo desvelo, pues, además, la novela se lee como un balazo de Cetme LC (el de culatín retráctil ) de 5´56 mm Parabellum, dejando un sabor -según quienes ya la han leído- cinematográfico.
Amada foto de La Luna Llena de Mayo
¡ Resume toda mi delicada demencia favorecedora y creativa!
¡¡¡¡¡¡¡ El Plenilunio Nunca me falla ni Yo a Él !!!!!! [Luna Llena MMXXIV , Mayo]
Y para acabar, dar las gracias a quienes me soportan en los procesos creativos pues estoy bastante aturdido y encalabrinado de promenade por las fisuras y abismos de mi mente.
Y también, gracias a Shylock, Nuestro felino que con su mirada misteriosa siempre supervisaba el aura que me envolvía........y del que me nutría.......
Post Scriptum : La inmensa suerte para haberme podido dedicar a estos menesteres culturales toda la vida en mitad de la vorágine de mi aventurera existencia de número del mejor instituto armado del mundo, ha sido siempre pertenecer a una familia Garcilasiana: No descuidamos jamás nutrirnos de cultura y promoverla (sobre todo escribiéndola) a la par que seguimos con nuestras profesiones al servicio de La Ley y El Orden (que en tiempos de nuestro querido Garcilaso de La Vega equivale a tener en una mano el florete o la espada para la defensa de los ideales, y en la otra el cálamo para la composición de églogas) Esa es Mi Divisa.....
Cálamo Currente y Saber que La Existencia El Hombre de Bien la pelea.
Estos
últimos días he leído dos libros utilizando un extraño método al que suelo
recurrir en mis ceremoniales de excéntrico. Elijo al azar uno que haga mucho
tiempo que no he desempolvado de mi inmensa biblioteca y
después otro de los recién comprados y salidos al mercado editorial.
Ha resultado una carambola
graciosísima, pues ambos seleccionados en la presente ocasión tienen en común
personajes uniformados. Una buena forma de medio finalizar el año lector —suelo
“zamparme” cincuenta volúmenes al año aprox.—y digo medio porque aún caerá
alguno de aquí al treinta y uno de diciembre.
El primero de ellos es una historia
de mitad del pasado siglo XX escrita por el militar del Servicio de Operaciones
Especiales del Ejército inglés William Stanley Moss llamada “Mal encuentro a la
luz de la luna” Alude a una intervención que tuvieron él y su equipo en 1944,
durante la Segunda Guerra Mundial en Creta, una operación militar real en la
cual secuestraron al general Karl Kreipe, comandante al mando de la 22ª
División Panzer de Granaderos, pero en aquel momento acuartelado en Villa
Ariadna en el centro de La Isla, donde sus superiores lo habían destinado desde
el frente ruso. Éste oficial superior era un soldado veterano y educado a la
forma castrense de la vieja usanza y a Stanley Moss y Patrick Leigh Fermor —que
en realidad es por este último militar y escritor por quien conocía yo esta
gesta—se les ocurrió desde sus posiciones en El Cairo, que sería un buen golpe
de efecto y subiría la moral de las tropas trasladarlo al Cairo como prisionero
de guerra, con las miras puestas en la resistencia griega y cretense en la
isla.
¡ C r e t a !
El libro pues, no tiene
desperdicio describiendo la llegada por mar y el desembarco clandestino en el
sur de la isla, y cómo la ayuda de los “andartes”(la guerrilla de Creta) fue
esencial. Efectivamente, interceptaron al general y su conductor en una carretera
de la parte occidental de la isla, y se dieron a la fuga con él, monte a través
durante cerca de tres semanas y pico durante la primavera de 1944, donde no
consiguieron interceptarlos los numerosos controles alemanes que dominaban la
isla, hasta que en un esfuerzo pírrico, se evacuó al equipo de operaciones
especiales en una playa cercana también de la parte occidental. Eran otros
tiempos en la convivencia con facciones de diferentes postulados militares,
porque el trato proporcionado al general reo de la guerrilla por parte de
Stanley Y Leigh Fermor fue siguiendo las convenciones militares e incluso, con
tiempo para la cortesía. A Fe Cierta, que es un relato de aventuras digno de
ser admirado; valor, principios castrenses, inteligencia militar y compañerismo
se dan la mano y lo sorprendente es la épica con la que está tratada la
narración, que se lee admirablemente y con postulados graciosos de tanta
anécdota como describe. Patrick Leigh Fermor y el general Kreipe, eran
militares muy cultivados y ambos recitaban pasajes de Sófocles mientras
descansaban en El Monte Ida. Tenían que sobrevivir todos con comida que les
llevaban los isleños probritánicos siempre dispuestos a que no les faltara de
nada y pudieran triunfar con su objetivo; bebían el preparado licoroso griego
Raki o la celebérrima Retsina —vino especiado griego—que les proporcionaba
ánimos para no desfallecer por el frío y todo tipo de inclemencias que tuvieron
que experimentar por las asilvestradas tierras cretenses. El lector acaba
disfrutando ante las interactuaciones de todos ellos, que por momentos más
parecían un grupo de amigos ayudándose unos a otros que guerrilla
indisciplinada dirigida por dos oficiales británicos (exceptuando como es
lógico al general, quien tuvo un comportamiento, no obstante, asimilando de
manera humilde e introspectiva su nueva situación; en cualquier caso, su
carrera militar no acabó tras su entrega en El Cairo, pues aún llegó a Teniente
General. )
Desde luego recomiendo tan
original y entretenida obrita —se lee disparatadamente veloz—y yo, si mal no
recuerdo, es la tercera vez que la leo en mi vida….¡y no me canso! (aparte de
que soy forofo de Patrick Leigh Fermor y todo cuanto escribió lo tengo, casi;
de hecho incluso en mis viajes por El Peloponeso le seguí la pista. Sé que
acabó sus días retirado en una imponente finca junto a unas vistas maravillosas
frente al mar griego y de hecho falleció muy mayor hace menos de diez años,
creo) Además aporta fotografías delhecho.
En una escala del Uno al Diez,
¡naturalmente que sí! le proporciono un 9 (diez no porque tal perfección hay
que trabajarla muchísimo)
* * * * * * *
El segundo libro que he
despachado gustosísimo, lo compré hace días y lo he disfrutado con la misma
rapidez.
Nada más y nada menos, se
trata de “Pazman” obra del coronel de La Benemérita Don José Ángel Astillero
Fuentes, y en este caso es una novela—el doble de extensa que mi anterior
reseña— ficcionada cuyo argumento
describe la lucha contra la pestilente banda terrorista de pistoleros cobardes
ETA, por parte del Servicio de Información del Instituto Armado en los primeros
años de la década de los noventa, cuando Astillero estaba destinado de teniente
en Bilbao recién salido de la academia
militar general de Zaragoza.
Es una obra magnífica, que ya
advierte el autor de que todo está debidamente ficcionado, pero a mí me da, que
es terriblemente real las anécdotas que narra respecto a las vicisitudes de los
componentes del Servicio de Información, cómo sufrían viviendo del trabajo a
sus ocios y vuelta a empezar. Por eso en líneas generales esta clase de
servicios policiales de élite, se nutren de agentes muy jóvenes, pues hay que
tener cuajo y fortaleza que proporciona sólo la juventud; y de otro lado, tan
sacrificado es, que muchas veces es incompatible con la vida de familia.
Ha sido maravilloso ver que
una obra de estas características se da a conocer al gran público, porque hoy
en día parece que nadie sepa los desmanes delictivos, criminales e inhumanos
que cometió la citada y puerca banda terrorista. Además, es un merecido
homenaje a hombres y mujeres investigadores de los Servicios de Información de
La Benemérita — y por ende los del Cuerpo Nacional de Policía—pues gracias a
sus desvelos a lo largo del tiempo, La Ley pudo imponerse para acabar con tal
lacra defecante.
Se lee rápidamente. Las
aptitudes novelísticas de un coronel del Cuerpo no son muy halagüeñas, pero el
escritor salva el expediente por los pelos, debido a lo ameno que procura ser.
He encontrado algunos gazapos de lenguaje que no se utilizaban en 1990, pero
bueno, es pecado venial y no lo voy a hacer ni constar.
Sí es verdad que los peores
años fueron “Los del Plomo” en 1980 y siguientes, pero a raíz de la
desarticulación de Bidart, ETA se enconó nuevamente en los años noventa,
rabiosa por seguir matando y sembrando caos. Aunque, Bilbao, Vitoria, San
Sebastián y Pamplona tuvo siempre lo mejor de esta especialidad antiterrorista,
no hubo nadie como los de San Sebastián, prácticamente los mejores de Europa en
su momento.
Naturalmente es altamente
recomendable por lo informativa que es y las loas a tan buena gente como
aquellos hombres y mujeres, quienes se dejaron la piel y en muchos casos La
Vida al Servicio de España sin pedir nada a cambio.
La puntuación que le doy, es
un 9,50, obviando algunos defectos técnicos, pero es precisa y necesaria en el
mundo que vivimos en España a día de hoy.
La novela, y merecidamente en mi humilde (¡¡¡¡¡¡¡aunque apasionada!!!!!!!) opinión, fue finalista del Premio Azorín de 2022.
Post Scriptum : ¡¡¡¡¡¡¡ Qué narices...."Pazman" in pectore merece un ...D I E Z !!!!!!!
(¡ES DEMASIADO MATRÍCULA DE HONOR EL ASUNTO QUE TRATA!) 💎💎💎💎💎
Sierra Espuña, Sus Umbrías…Su
Internado, Invierno de 1975
El bosque impide ver más allá
de cualquier curva de la carretera, estropeada y disuasoria. Ni el plenilunio
ayuda. No hay nadie antes de llegar al internado, salvo los de siempre,
jabalíes intimidatorios de muy raro aspecto en silvestre fila cruzando por
donde menos se pudiera esperar. Saben que es su territorio, sobran los curiosos,
y por eso miran amenazantes las luces del Citroën 8. Conduce Noé, comandante de
Aviación; aunque está destinado en San Javier, es el estratega de la
intendencia militar de los observatorios secretos que El Ejército del Aire posee
diseminados en el profundo luco de Sierra Espuña, camuflados por vegetación y
peñas; gracias a esa cartografía conoció la existencia del desconocido
internado. Su esposa, Eloísa porfía en llegar, porque les han vuelto a
telefonear por Elos, su ahijado (de quien se hicieron cargo por ser sus
padrinos bautismales cuando murió el padre viudo, Celso, hermano de Noé). El
zagal que cuenta con diez años sigue mostrándose travieso y cada dos por tres,
se escapa de la institución a perseguir jabatos.
Aún se cierra más la noche
cuando estacionan el coche al pie de la escalinata delante de la estatua del
Sagrado Corazón de Jesús, junto a la entrada principal del magnífico y vetusto
edificio rodeado de jardines. Parece con su disposición arquitectónica de
pabellones acristalados a diestro y siniestro, un hecatónquiro con los brazos
extendidos por esa parte del solitario bosque serrano.
El sacerdote Lorenzo, un
hombrecito valetudinario y algo chepudo, director del internado, les recibe
ecuménico y sin atisbo de preocupación en sus ademanes, pero les cuenta que el
chiquillo, aunque sigue sacando muy buenas notas, tiene comportamiento díscolo procurando
aventurarse en los bosques. Lo raro es que se orienta muy bien y regresa por su
cuenta al toque de silencio, es un nene que no le tiene miedo a nada, y encima,
los demás compañeros le respetan y aprecian.
—¿Saben ustedes? El otro día un
alumno repetidor de las crujías de la tercera planta, anduvo con cuentos sobre
el vesivilo de la monjita de la orden de La Caridad que se aparece cuando menos
te lo esperas con su hábito y su griñón. Todos pasaron mala noche, excepto él,
que a su vez asustó de veras al provocador y sus secuaces diciéndoles que es
normal porque esto era el antiguo sanatorio antituberculoso de Sierra Espuña, y
ese dato era privado. Al dejar de ser rentable a principios de los años
sesenta, se reconvirtió en internado para la enseñanza.
—Ahora me entero—dijo Noé.
—Pues su chiquillo llevaba
media semana antes dibujando la puerta del edificio (donde todavía se aprecian
las letras “PNA”—de Patronato Nacional Antituberculoso— y La Cruz de Lorena de
cuando era un antiescrofulosos) y en ella un avestruz ataviado cual pierrot
envuelto en un estertor entre esputos sanguinolentos. Dice que por eso lo
sabía.
—Mi hermano era muy extraño,
tuvo que hacerse cargo del niño sin influencia de la esposa y le transmitió sus
gustos sobre cierta forma de pensar, pero esto me preocupa porque yo por mi
destino castrense no puedo influir delicadamente en él, estoy siempre de
servicio.
—Ahí es donde deseaba
llegar—sugirió el sacerdote—porque tenemos un clérigo retirado, que habiendo
observado el caso de Elos, me dijo que posee cualidades preternaturales. Este
hombre, Agustín, es un antiguo exorcista, que se ha especializado en casos interesantes,
y en contraste con los usos eclesiásticos tradicionales, se dedica a fomentar
el control de esas habilidades para el crecimiento interior. Voy a consentir
que adiestre a su ahijado, si les parece bien.
Eloísa entre sollozos dijo: —
¡Pero él no es un demoniete! —
Lorenzo, beatífico, le informó:
— ¡El chaval es bien majo! Además, existe otro dato que ustedes ignoran. Noé,
usted con su difunto hermano se relacionó apenas, ¿verdad? Porque él tampoco
era el padre de Elos. Viene de la inclusa.
Noé estaba patidifuso.
—¿Cómo ha llegado a esa
conclusión?
—Por un archivo de la guardia
civil de Totana, donde registramos todos nuestros ingresos, y una casualidad
hizo que surgiera un documento desclasificado donde refleja la adopción de
Celso, pero no sabemos cómo consiguió que no apareciera el apellido “expósito”.
Un número de la benemérita destinado en el cuartelillo es mi primo, pero por
favor, que no salga el dato de aquí—me viene muy bien su asistencia
confidencial para casos de alumnos especiales y familias complicadas, aunque
ese no es el caso de ustedes— Así que es normal, en algo tan ominoso, que el
chiquillo tenga una sórdida vida iluminativa propia.
Noé y Eloísa aceptaron de buen
grado la dirección espiritual del presbítero Agustín a la par que su
adiestramiento en toda clase de psiquismos y mancias, y regresaron a San Javier
esa misma noche después de ver a Elos un rato en las preciosas balconadas
acristaladas del internado iluminadas por la luna llena.
Elos, pasado un tiempo bajo la
protección de Agustín, aprendió a tener dominio sobre ciertos carismas
sobrevenidos en esas mocedades que estaba viviendo en el antiguo sanatorio.
Seguía escapándose por las noches. Aunque ni de la misma forma, ni solo. Ya
pertenecía a los kadirántropos, mitad ser humano, mitad jabalí,
metamorfoseándose a voluntad. Dueños de los pensiles del internado. Del pasado nosocomial. Siempre desapercibidos. Dueños de Sierra Espuña.
Y siempre bajo la tutela de
antañonas artes de birlibirloque y del pastor de la grey: Agustín, El
Zoántropo.
...mitad ser humano, mitad jabalí...
...de su pasado nosocomial...
¡Y qué mejor ceremonial postrero que una de mis bandas más subyugantes y plenitas de Deliriooooooo....B a u h a u s ! ! ! .....(para escuchar en soledad en los lucos...😂😂😂🕴)
¡ H o m e n a j e A L a N o v e m b r i n a L u n a L l e n a Y P i k o l e t a !
Limerick del Vanhelsineño Guardia Civil Arribotas
[ Limerick con algo más de coda aliterativa....😂 ]
Lunar correría nocherniega y un benemérito
Azote de úpiros y entes levita sin estrépito
En cárcavas aúllan licántropos
Y lucen navajas kadirántropos
pero tiemblan cuando el guardia civil lanza su frémito : .
. .
¡ ¡ ¡ A u r r , A u r r r . . . A u r r r ¡ ¡ ¡
A u r r r r r ! ! ! ! ! ! ! ! !
Post Scriptum :Siempre he dicho, que El Mejor Instituto Armado de España y del Mundo, lo único que echa de menos -¡y mira que es completo hasta la plenitud!-es una especialidad en términos de Upirología y Exorcística. Sea pues, este homenaje selenófilo pikoletil, pleitesía al respecto, aún sabiendo, que con tristura, no se creará ya la capacitación en las diferentes secciones de Servicios Especialesssss.....C o n f i d e n c i a l e s . . . .
Transmutado como G u i d o, Otacusta Psíquico ¡mi sombra y yo en un confuso carrusel de sombras y resquicios de La Realidad, nos bastamos para seguimientos y apostaderos....en los claroscuros que La Vida nos depare...! [ ¡¡¡¡¡¡¡ Con Agencia Detectivesca o Sin Ella !!!!!!! ]
*
U n O t a c u s t a P s í q u i c o *
I.- “Saw you alone in the shade of the night” (*)
El buñuelo está sumergiéndose en mi chocolate a la taza. Es
inminente la dentellada en su delicia. Pero en la pantalla del celular aparece
“Flor de LIX”, mientras suena mi canción de Lauren Evans “Dream Awake”.
Es la jefa, requiriéndome en la oficina, aunque son las diez de la noche en
“Fabián”, mi buñolería predilecta.
“Distrito LIX” está en pleno corazón de Valencia, en Cirilo
Amorós. La fundó Adela, “La Madre Superiora”, La directora de la Agencia, y le
transmitió su carisma. Por eso ha funcionado a la perfección con su fama en los
ambientes de Plaza Cánovas y en líneas generales en todas las manzanas del
ensanche valenciano. Nada especial, asuntillos industriales, menudencias sobre
patentes y desavenencias conyugales que han ido a más -tanto por ellos como por
ellas, aquí el sol del Levante Español fomenta la concupiscencia y trabajo no
falta, desde luego- de hecho, Adela ya está bregada por un matrimonio roto y no
ha vuelto a caer en el error. Por eso es peligrosilla: no tiene horarios. Ella,
ex guardia civil, tiene criminología por la Universidad de Valencia, y dejó la
benemérita para fundar “Distrito LIX”.
En fin, no me supuso mucho tiempo acudir. Y va directa al grano.
—Mira Guido, esta mañana ha venido un hombre muy fervoroso, a
punto de jubilarse, que posee un establecimiento de imaginería religiosa, creo
que el que más tiene en cuenta el arzobispado y quiere una “jornadita” sobre su
esposa porque su carácter está irreconocible desde que acude a unos seminarios
nocturnos de la diócesis. Él está jodido por la gota y no sé cuántas cosillas
más y dice que si no, se encargaría a su propia discreción. No tienen hijos, me
cuenta, porque también habría puesto a alguno a indagar. Lo que nos proporciona
es muy sencillo; la mujer como puedes ver en la foto es resultona, agradable y
se la ve por la apariencia segura, también te digo que es diez años más joven
que él, así cualquiera, y todos los jueves acude a las nueve de la noche a unas
horas de convivencia y espiritualidad en la iglesia de San Esteban, en el casco
antiguo. El cursillo lo comenzó a principios de noviembre y este hombre, ya se
extrañó en Navidad por cambios en su carácter y, según sus propias palabras,
consistían en que por primera vez la sentía casquivana, impropio de quien acude
a asuntos de parroquia. Y es verdad que eso no cuadra. Ahora se ha enterado por un despiste del
sacristán en su tienda de pasamanería religiosa, que el próximo fin de semana
se va con los fieles a un retiro en el convictorio de dominicas del Barrio del
Carmen. Ahí es donde entras tú. ¿No conoces a la abadesa?
—¡Vaya Adelita! ¡¡Estás en todo!! Sí, es que tienen hospedería
monacal, y en mis tiempos de pastoral universitaria fue cuando la conocí,
también en un retiro. Con el paso del tiempo he acudido en ocasiones a
pernoctar allí para desconectar. ¡Deberías probarlo en vez de estar dando de
comer a los murciélagos a estas horas, mujer!
—¡Qué cachondo, Guido! A mí me cae algo de agua bendita en la
mano y se me funde la carne como a Drácula. Y a tus compañeros ya les he tenido
muy ocupados en diciembre. Desde que en el servicio militar estuviste de
asistente con el páter castrense, les has tomado la medida a todos estos
curatos y clerizontes. Sólo tienes que infiltrarte un día o acaso una noche,
nada de seguimientos ¿Qué me dices entonces?
—Dalo por hecho. Además, la sor se alegrará de verme y no
sospechará nada. Es que no te creas que acogen en la hospedería a cualquiera. A
mí ya me tiene conocido por católico practicante y tienes razón, que todo va a
ser como arrope calentado al humo de madera.
—Con el video del móvil y algunas instantáneas lo tienes hecho.
El resto de material técnico no lo vas a necesitar, ni la Citroën Kangoo para
apostaderos. Eres mi mejor “gadget”: ¡Con tal de que le des a la labia con la
monja y los del grupo que estén receptivos, en tu plan de monaguillo
escolástico! ¡¡Y nadie escucha como tú!! Llévate la foto de la esposa.
Llegué a casa cerca de la medianoche. Antes de acostarme busqué
en Google datos de la carpeta del caso que Adela me había dado. La mujer se
llama Berta W. B. Tanto ella como el marido no tienen nada indiscreto en redes,
excepto, claro, la página web de su negocio, que como me ilustraba Adela, es
muy reconocido en Valencia y solvente. Lo interesante eran los indicios del
retiro espiritual, porque aludía a qué confesión religiosa lo organizaba, y era
la primera vez que leía en mi vida algo al respecto. Se llama “Renovación
Carismática” y nació en Estados Unidos en 1901, con el apoyo de un tal W.
Seymour que en aquella época aglutinó unas cuantas experiencias de universitarios
católicos de las que rozaban en la catarsis, con mucho aparato de cantos
suaves, vivencias hipersensibles, oración desaforada y algunos picos de
fenómenos casi preternaturales como por ejemplo xenoglosia -parlotear
balbucientemente idiomas que no se conocen, de manera instintiva- y glosolalia
-confusión de expresiones hiperbólicas, lamentos jeremíacos y otros prodigios
vocales de todo tipo inducidos por un estado de trance- A pesar de mi querencia
hacia el mundo de ciencias religiosas, esto me ponía como un gato escaldado.
¡La cosa prometía! Para acabar, llamé a la hospedería monástica del convictorio
de dominicas (sé que apenas duermen estas religiosas) y después de la alegría
inicial de la sor al saber de mi- es de las poquísimas personas que está al corriente
de que soy detective-, reservé una celda para el fin de semana.
Mi último pensamiento antes de intoxicarme con las virtudes de
Morfeo, fue que de todos, mi jefa, la monja, mi objetivo designado en el caso,
incluso el marido temeroso (pues contaba con el apoyo a su negocio de la
beatería valenciana) el que como rezaba la canción de mi móvil , está…
“.. solo en el ensombrecimiento de la noche...”(*)
...era yo.
II.-Salmo
23, 6
Los Seres Místicos de La Noche, aparte de los presumibles, pueden materializarse en Los Impensables...
El sábado a las 20,30 horas llegué andando desde mi casa al
convictorio. Me recibió mi amiga, sor Estíbaliz. Nuestro abrazo fue casto, muy
sincero y besé su anillo de desposada con La Divinidad.
—¡Ave María Purísima, Guido!¡¡Ovejita descarriada!!¡¡¡Cuánto
tiempo!!!
—¡Sin Pecado Concebida, Hermana! Mi alma empezaba a tener
carbonilla de deshollinador y me urgía empezar el mes de enero con ascetismo en
vuestras celdas individuales donde leer las escrituras, algo de San Benito y
castigarme con las disciplinas marca Acme.
Cuando me escuchó la broma sobre las disciplinas, se carcajeó
incluso.
—¡Cómo eres, a toda hora con chuflas! Pues mira, por ser tú. Da
la casualidad de que tenemos al completo la hospedería, pero te he reservado la
última celda, la del desván, en el ático, es la que utilizamos cuando recibimos
la visita aislada de un familiar solo. Es que están de retiro unas veinte
personas de la diócesis con un acogedor grupito de Renovación Carismática. No
conocerás esta corriente religiosa, en España no están muy extendidos. También
este fin de semana hay algunos huéspedes como tú, solitarios, pero son los
menos.
—¡Uy!¡Pues no! Tienes razón. De todas formas, si me autorizases
a alguna de las ceremonias que contemplen en la iglesia conventual, podría
ampliar mis conocimientos evangélicos.
Sor Estíbaliz no lo pensó mucho.
—¡Naturalmente Guido! Ahora a las nueve llegas a tiempo para la
cena, en el comedor grande. Después a las once de la noche creo que tendrá
lugar una de sus ceremonias características. Tú puedes pasar como si tal cosa.
Sabes que el resto de las dominicas y yo, lo único que hacemos es acoger a las
diferentes confesiones, pero nuestra clausura va siempre separada en el
pabellón antiguo y nunca compartimos con la gente de los retiros espirituales.
—¡Ah pues muy agradecido, Hermana! Ya sabes que todo me
enriquece.
Al poco, después de dejar mi pequeño macuto en la celda, bajé a
la cena. Ya se veían bastantes personas, -y eso me permitió pasar entre el
barullo muy discreto- toda gente muy apañada de las barriadas elegantes de
Navarro Reverter y La Alameda, muchas personas solas de edad madura en su
mayoría, comedidos en su alegría y cierto halo de melancolía también. Me situé
en una mesita apartada y pequeñaja. Casi instantáneamente se acercó una novicia
joven de las dominicas a servirme sopa de calabaza casera. Por encima de su
hábito, al otro extremo, tuve la suerte de ver a mi objetivo. Cuando se retiró
la hermanita a servir a otros, eché la primera instantánea. En verdad era como
decía Adela: Una mujer madura muy apetitosa. Se la veía de carnalidad rotunda,
pero atractiva. Muy bien vestida, llamaba la atención más que las otras mujeres
que la rodeaban en una mesa de seis. Me sentí incómodo por mis apreciaciones
lúbricas permaneciendo en un convictorio religioso. Luego en otras mesas, se
mezclaban más hombres y mujeres y en una del centro, dos sacerdotes cenaban
solos. Aproveché y realicé otra toma con mi iPhone, más que nada porque me
resultaban exóticos, aunque vestían como curas normales, pero tenían un aura
diferente, quizás más posesivo y huraño a la par.
Poco a poco me fui quedando solo, saboreando con lentitud el
segundo plato de merluza a la romana, para darles tiempo a que desfilaran y
visualizarlos a todos. Los poquísimos que restábamos, debíamos ser quienes
pernoctábamos el fin de semana por motivos ajenos al grupo numeroso. Ella se
fue con garbo y maneras.
Antes de subir a descansar un poquitín, cumpliendo con mi
costumbre de otras veces fui a las cocinas a charlar con Estíbaliz de lo divino
y lo humano entre calderos y perolas.
Ya en la celda, preparé una grabadora que es como me gusta
trabajar a mi-no la del móvil, que es un tostón- y me puse una chaqueta de
punto para no pasar frío y a la vez proporcionarme un aspecto familiar y
confiable.
Casi me quedo roque sobre mi lecho por la paz reinante, de
manera que bajé a la iglesia despistado y tarde. Estaba en los pabellones
primitivos del convictorio y se podía acceder sin salir al pensil monacal
exterior. En el rincón en penumbras de la derecha de las puertas de roble
viejísimo, una mujer consolaba a otra que lloraba como una magdalena. Parecía
sofocada de veras. Dije muy resuelto “¡Buenas Noches!” y sin esperar
autorización entré. La capilla iluminada con hachones estaba repleta con los
asistentes al retiro. En el altar los curas que vi en la cena imponían las
manos a personas que se aproximaban de los bancos, y otros laicos practicaban
esa gestualidad tenebrosa sobre ellos. Algunos caían desmayados y convulsionaban,
con discreción otros asistentes los sacaban por una portezuela lateral, en
tanto la comunidad, desde sus bancos, seguía cantando hipnótica. Entonces,
otros voluntarios entraban en el ara para ser purificados. Francamente, aquello
parecía un exorcismo colectivo. Me iba a ir, para razonar sin la claustrofobia
eclesial y sin miedo, cuando una mujer que parecía la gobernanta de todos me
abordó desde las sombras y me urgió autoritaria susurrando:
—¡Salterio 23, 6!
Gracias a Dios, en la captura de información de la noche
anterior en mi casa, había memorizado a qué se refería, y resulté convincente:
—“Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida”
—¿Quién le invitó a acudir?
—Sor Estíbaliz
Fue el único instante en que sonrió
—¡Bienvenido!
Retornó al grupo donde se sentaba, cuando vi a mi objetivo. Era
la asistente fija del sacerdote director espiritual que oficiaba el ritual de
sanación junto a la pila bautismal. Ella era la única persona que no imponía
manos a sus semejantes; incluso lucía como una sacerdotisa pagana: parecía
aspirar frente a los atribulados, las imprecaciones que salían de sus bocas,
pero sólo la de los casos más catárticos. Cuando lo hacía, ellos no se
desmayaban, parecían reponerse y regresaban a sus bancos. Creo que todos los
asistentes, a tenor de esta representación numinosa, sufrían padecimientos de
índole no catalogada y estos visionarios, con semejante puesta en escena
mesmérica, ofrecían simplemente un efecto placebo muy convincente.
Grabé todo lo que pude. Pero no iba a ser necesario. Así que
regresé a mi celda sibilinamente a sumirme en un merecido descanso tras cuatro
horas de casi ser un discípulo de los acólitos de las directrices exorcistas cual si fueran
las del gran Gabriele Amorth, El Príncipe de Los Exsufladores del Vaticano. Mi
provecho clandestino había sido el mejor: Un seminario gratuito sobre
Exorcismos.
III.- Ultílogo de la guisa de Lavoisier
El domingo temprano, me despedí de Sor Estíbaliz. Prometí volver
con más frecuencia y le agradecí sus desvelos. No le expliqué nada de la soirée
nocturna matizando que fue muy tierno.
Al final del día por la noche, estaba en “Fabián”, con otra taza
de chocolate puro y buñuelos, pero quien telefoneó en esta ocasión fui yo. Me
divertía pensar en la cara de Adela.
—¡Guido, no fastidies!
—¡Buenas Noches! Cuando puedas le dices al cliente de la
pasamanería que tendrá que acostumbrarse en el sexo de senectud con su señora,
con la mente abierta que no tuvo en su juventud.
—¿Y…?
—Lo que ha notado y que no te ha dicho, es que su dama, su
esposa, a estas alturas peca de coprolalia en los momentos de más cercanía, ya
sabes. Ella se ha descubierto a sí misma con capacidades mediúmnicas y
la siniestra panda de renovación carismática la ha introducido en sus sesiones
sanadoras (que son más bien kardecianas de infestados y ruidosos
espirituales). No sé cómo, pero esta mujer hace lo que nadie: Es Una Escupidera
Anímica. En ella vierten su detrito del karma y ella lo procesa en su vida
conyugal. Pero por el sistema autodefensivo psíquico del cuerpo y la mente,
instintivamente reforzó la faceta de su vida marital que más frágil se
mantenía, la de la coyunda. El que sea soez, es parecido a cayena en un guiso,
revitaliza la parálisis sexual que sufrían en lo privado, aunque en un
principio este santurrón permanece espantado.
—¡Tú sí que parece que hayas esnifado incienso cabroncete!
Mañana el informe en mi mesa.
—No te preocupes. Y recuerda lo que aseguraba aquel francés
célebre -justo lo que han experimentado en la tríada “Renovación Carismática
-Esposa Tristona- Matrimonio de acerba religiosidad”- ...” La materia ni se
crea ni se destruye, sólo se transforma”.
Saldé la cuenta con la camarera y me fui cabizbajo, hacia el cauce
del río, meditabundo en mis cosas, sabiéndome un nuevo Carnacki -el detective
numinoso creado por Hope Hodgson- más que un investigador tradicional, y con
humildad advirtiendo qué suerte tienen conmigo en la agencia, envuelto
eternamente en la noche de esta Epidriápolis ramera que tantos secretos musita
para quien tiene el poder de escucharlos.
¡ Y aquí sigo, S i e m p r e . . . tras el husmillo de algo raro...
( R e l a t o F i c t i c i o D e I n v e s t i g a d o r e s P r i v a d o s Y S u s C h a f a r d e r a s
y . . . . . T r a g a c á n t i c a s A g e n c i a s . . . . je, je, je, je, je , ji, ji, jee, je, ja, jaaa, ja, ja,,,! )
¡Gracias también, Gran Orson, por ser una de mis inspiraciones perennes...!